Un día el ODIO, que es el rey de los sentimientos ruines y las malas virtudes, convocó una reunión urgente con todos ellos.
Todos llegaron con curiosidad de saber cual era el motivo se su llamada.
El ODIO les dijo: "Os he reunido porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".
Los demás no se sorpendieron demasiado, pues el ODIO siempre quiere matar a alquien, pero se preguntaban quién sería tan difícil de matar para que los necesitara a todos.
El primer voluntario fue el MAL CARACTER, quien aseguró que en un año el AMOR habría muerto.
Al cabo de un año se reunieron nuevamente. Lo siento, dijo el MAL CARACTER, lo intenté pero cada vez que yo sembraba una discordia, el AMOR la superaba y salía adelante.
Entonces se ofreció la AMBICIÓN que dijo: Desviaré la atención del AMOR hacia el deseo por la riqueza y el poder.
Pero el AMOR, pese a resultar herida, logró salir adelante renunciando a todo deseo de poder y triunfo.
Furioso el ODIO, envió a los CELOS, quienes inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al AMOR y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. El AMOR confundido lloró y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se imposo sobre ellos y venció.
Año tras año, el ODIO siguió en su lucha, enviando a la FRIALDAD, EGOISMO, CANTALETA, INDIFERENCIA, POBREZA, ENFERMEDAD y muchos otros que fracasaron siempre.
El ODIO convencido de que el AMOR era invencible, les dijo a los demás: Nada que hacer.
De repente, de un rincón, se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro con un sobrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver: Yo mataré al AMOR.
El ODIO dijo: Ve y hazlo.
Tan solo había pasado algún tiempo cuando el ODIO reunió a todos los malos sentimientos para comunicarles que el AMOR HABÍA MUERTO.
El sentimiento negro habló: Ahí les dejo al AMOR, totalmente muerto y destrozado, y sin decir nada más se marchó.
Espera, dijo el ODIO, ¿quién eres?
El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:
Soy LA RUTINA.




