jueves, 26 de mayo de 2011

MATAR AL AMOR

Un día el ODIO, que es el rey de los sentimientos ruines y las malas virtudes, convocó una reunión urgente con todos ellos.

Todos llegaron con curiosidad de saber cual era el motivo se su llamada.
El ODIO les dijo: "Os he reunido porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

Los demás no se sorpendieron demasiado, pues el ODIO siempre quiere matar a alquien, pero se preguntaban quién sería tan difícil de matar para que los necesitara a todos.

"Quiero que maten al AMOR", dijo. Muchos de ellos sonrieron pues también le tenían ganas.

El primer voluntario fue el MAL CARACTER, quien aseguró que en un año el AMOR habría muerto.

Al cabo de un año se reunieron nuevamente. Lo siento, dijo el MAL CARACTER, lo intenté pero cada vez que yo sembraba una discordia, el AMOR la superaba y salía adelante.

Entonces se ofreció la AMBICIÓN que dijo: Desviaré la atención del AMOR hacia el deseo por la riqueza y el poder.
Pero el AMOR, pese a resultar herida, logró salir adelante renunciando a todo deseo de poder y triunfo.

Furioso el ODIO, envió a los CELOS, quienes inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al AMOR y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. El AMOR confundido lloró y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se imposo sobre ellos y venció.

Año tras año, el ODIO siguió en su lucha, enviando a la FRIALDAD, EGOISMO, CANTALETA, INDIFERENCIA, POBREZA, ENFERMEDAD y muchos otros que fracasaron siempre.

El ODIO convencido de que el AMOR era invencible, les dijo a los demás: Nada que hacer.

De repente, de un rincón, se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro con un sobrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver: Yo mataré al AMOR.
El ODIO dijo: Ve y hazlo.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el ODIO reunió a todos los malos sentimientos para comunicarles que el AMOR HABÍA MUERTO.

El sentimiento negro habló: Ahí les dejo al AMOR, totalmente muerto y destrozado, y sin decir nada más se marchó.

Espera, dijo el ODIO, ¿quién eres?
El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

Soy LA RUTINA.

lunes, 23 de mayo de 2011

EL VALOR DE LAS COSAS

"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar?¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
- Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después ....... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- Encantado, maestro (dijo el joven titubeando pues se sentía una vez desvalorizado y sus necesidades postergadas).
- Bien (asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó). Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Algunos reían, otras le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de ora era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreción una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía las instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer a todo el mundo el anillo sin éxito, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entregársela al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
-Maestro, lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. Pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joyero, tras examinarlo, le dijo: Dile al maestro que si quiere venderlo, no puedo darle más de 58 monedas de oro por su anillo.
-¿58 monedas? - replicó el joven
-Si - contestó el joyero - Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé ....... si la venta es urgente ......
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate - dijo el maestro después de escucharlo -. Tú eres como el anillo: una joya de valor. Y com tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

domingo, 15 de mayo de 2011

EL ESCONDITE

Una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, les propueso:
- Juguemos al escondite.
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD preguntó:
- ¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?
- Es un juego, explicó la LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta mil mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. La ALEGRIA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
La VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en realidad le molestaba que no se le hubiese ocurrido a ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse.
- Un, dos, tres, ...... comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fué la PEREZA que se dejó caer tras las primera piedra del camino.
La FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombre del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos:
Un lago cristalino para la BELLEZA, el bajo de árbol para la TIMIDEZ, el vuelo de una mariposa para la VOLUPTUOSIDAD, una ráfaga de viento para la LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El EGOISMO en cambio encontró un sitio perfecto desde el principio, pero sólo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira!! en realidad se escondió detrás del arco iris) y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.
El OLVIDO ..... se me olividó donde se escondió.
Cuando la locura contaba 999 el AMOR aún no se había escondido, pues todo se encontraba ya ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse tras sus flores.
La LOCURA comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la PEREZA, después se escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo.
Y la PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró la ENVIDIA, y pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO.
Al EGOISMO no tuvo ni que buscarlo; el salió solito de su escondite que había resultado un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago, descubrió la BELLEZA.
Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sin decidir dónde esconderse.
Así fué encontrado a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO al que se le habí olvidado que estaba jugando al escondite.

Pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó por todas partes, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto se escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR.
La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el AMOR es ciego y la LOCURA lo acompaña siempre.

PICANTE

Aquella noche era igual que tantas.
Después de cenar, y de unas cuantas botellas de vino, allí, en el sofá, el desenfreno y la locura.

Sus cuerpos sudados y enredados llegando al éxtasis.
Por la mañana, todo volvió a la misma rutina de siempre.
Ambos sabían que ya,
entre ambos,
solo quedaba el deseo.

martes, 3 de mayo de 2011

SALADO

Mientras se afeitaba, frente al espejo, se preguntaba qué tipo de público tendría esa noche.
Suponía todo iría perfecto como era habitual, y es que aquel gaditano tenía "un salero y una gracia que no podía aguantá".
Apenas iníció su monólogo las carcajadas no cesaron ni un momento. Todo iba igual que todas las noches.

Pero aquella, entre el público, se econtraba una pareja que había entrado por casualidad.
Al principio, no podían evitar la risa, al igual que el resto, aunque poco a poco ambos se fueron fijando en los ojos de aquel personaje tan gracioso.
Y según pasaba el tiempo, más reconocían lo que en ellos veían, les resultaba familiar lo que en el fondo de ellos encontraban.