viernes, 29 de abril de 2011

INSIPIDO

Aquella mañana su cafetería habitual extrañamente se encontraba cerrada. No le quedó otra que buscar algún lugar donde desayunar.

Mientras ojeaba la prensa, degustando su croissant con café, no puedo evitar oír una conversación a su espalda.




Una voz ajada, hablaba por su móvil.
Decía el mal momento por el que atravesaba, un bache que duraba ya algún tiempo.
Su vida se había convertido en una rutina, en algo insípido y soso, sin alicientes, sin emocienes, sin ilusiones.




Tras largo rato, y por más que lo intentó, no puedo evitar volverse a mirar quién era aquella persona.
Al mirarse, ambos se quedaron petrificados.

De fondo, en el bar, sonaba una canción, "Todo Se Transforma" de Jorge Drexler.

jueves, 28 de abril de 2011

DULCE

Ella era todo dulzura y bondad.
En su boca nunca una mala palabra, en su cara nunca un mal gesto.
Se desvivía por los demás, siempre ayudando, siempre dispuesta y disponible para quien lo necesitara.
Pero en su interior habitaba una extraña sensación, un vacío que nada conseguía llenar.
Aquella noche, el restaurante donde trabajaba estaba repleto, no había tregua ni respiro posible.

Y de pronto, en un instante que se le hizo eterno, su mirada se cruzó con la de él.
Fue entonces, justo en ese momento, cuando supo que aquel vacío había desaparecido.
Mientras, él, manteniendo la mirada, y con un sonrisa, le pidió algo de comer, le daba igual qué, pero algo AGRI-DULCE.

miércoles, 27 de abril de 2011

AGRIO

Aquella mañana despertó como cualquier día de su vida, era sólo uno más.
Corrió para llegar al gimnasio, necesitaba un cuerpo diez.
Corrió para llegar a la oficina, necesitaba trabajar cada vez más para destacar y ascender.
Corrió a comer en media hora, necesitaba perder el menor tiempo posible.
Corrió para llegar a la hora al máster, necesitaba títulos para ser superior al resto.

Así había transcurrido su vida, era una carrera frenética, donde lo único importarte era el éxito, el status, sentirse el mejor.

Nunca saludaba a nadie, nunca agradecía nada, era una persona arisca, huraña, aislada donde únicamente importaba él.





Pero esa noche, al regresar a casa, sintió una extraña sensación, un fuerte impulso que le hizo entrar a un bar a tomar una cerveza.
El camarero no tenía su marca preferida, por lo que tuvo que aguantar sus insultos y mal carácter habitual.
Al disponerse a salir del bar, un anciano en la barra lo invitó a tomarse una con él.
Aquella cerveza le era totalmente desconocida, pero le supo a gloria. Fueron una, dos, tres, ........, las horas se fueron volando.


Al despertar, el siguiente día, sintió que todo había cambiado, algo en su interior no paraba de girar. Su mundo se había desmoronado.

Comprendió tantas cosas en aquella noche, en aquella conversación, de aquel anciano, que ya su vida nunca volvió a ser la misma.




viernes, 15 de abril de 2011


Cada primavera en Japón, el Sakura o cerezo, brinda una espectacular estampa.
Tras el frío invierno, estos árboles se llenan de pequeñas flores en tonos blancos y rosas.

Cuando llega este momento, millones de japoneses se preparan para el Hanami, una antiquísima tradición que consiste en tomarse el tiempo necesario para apreciar la belleza de su flor, aunque en realidad conlleva una filosofía más profunda.




La flor del cerezo es delicada y con el viento cae rápidamente, permaneciendo solamente una o dos semanas en el árbol. Se puede observar en todo su esplendor, ya que no llega a marchitarse antes de desprenderse del cerezo.
Para ellos esto tiene un claro paralelismo con lo efímera que es la vida, meditando sobre la importancia de disfratar cada segundo de ella.
Deseo de corazón que el Hanami de este año venga especialmente bello, y que les de fuerzas y esperanza para superar el momento tan complicado por el que está atravesando el pueblo japonés. Cultura ancestral que nos ha aportado mucho en todos los ámbitos, y seguro lo seguirá haciendo.


En nuestro caso, en Las Canarias, no es frecuente ver cerezos, pero tenemos gran cantidad de almendros, que pertenecen a la misma familia (prunus) y una flor muy parecida. Deberíamos disfrutar del bello paisaje que nos brindan cada año, y que ya vemos como normal sin prestarle casi atención. Quizás, incluso, recapacitar también de lo importante que es aprovechar cada momento de nuestra vida, porque éste ya no vuelve más. Si estamos ahora machacándonos con algo que pasó, o esperando si esto o aquello sucederá o no, no disfrutaremos de todo lo bueno y agradable del presente, porque cuando nos demos cuenta, ya será pasado.