Cada primavera en Japón, el Sakura o cerezo, brinda una espectacular estampa.
Tras el frío invierno, estos árboles se llenan de pequeñas flores en tonos blancos y rosas.
Cuando llega este momento, millones de japoneses se preparan para el Hanami, una antiquísima tradición que consiste en tomarse el tiempo necesario para apreciar la belleza de su flor, aunque en realidad conlleva una filosofía más profunda.
La flor del cerezo es delicada y con el viento cae rápidamente, permaneciendo solamente una o dos semanas en el árbol. Se puede observar en todo su esplendor, ya que no llega a marchitarse antes de desprenderse del cerezo.
Para ellos esto tiene un claro paralelismo con lo efímera que es la vida, meditando sobre la importancia de disfratar cada segundo de ella.
Deseo de corazón que el Hanami de este año venga especialmente bello, y que les de fuerzas y esperanza para superar el momento tan complicado por el que está atravesando el pueblo japonés. Cultura ancestral que nos ha aportado mucho en todos los ámbitos, y seguro lo seguirá haciendo.
En nuestro caso, en Las Canarias, no es frecuente ver cerezos, pero tenemos gran cantidad de almendros, que pertenecen a la misma familia (prunus) y una flor muy parecida. Deberíamos disfrutar del bello paisaje que nos brindan cada año, y que ya vemos como normal sin prestarle casi atención. Quizás, incluso, recapacitar también de lo importante que es aprovechar cada momento de nuestra vida, porque éste ya no vuelve más. Si estamos ahora machacándonos con algo que pasó, o esperando si esto o aquello sucederá o no, no disfrutaremos de todo lo bueno y agradable del presente, porque cuando nos demos cuenta, ya será pasado.


Yuju!
ResponderEliminarveo que te estrenas en el mundo de los blogs!
Te he leído y me ha venido a la cabeza la película Cerezos en flor, supongo que la habrás visto, pero es preciosa.
Besos
Hooooola, la verdad que soy un novato, pero me apetecía. Con tu permiso me voy a hacer seguidor del tuyo, ¡¡¡a ver si aprendo algo!!!
ResponderEliminarMejor es no acordarse de las oportunidades perdidas, da muchísima más satisfacción disfrutar el momento que se vive, la oportunidad de ser felices. Y mira que sabemos que para lograr esa felicidad cuesta y mucho,pero nunca el tiempo es perdido, como canta el gran Manolo García. El destino no está escrito, lo vamos haciendo nosotros cada día. Vamos a aprovechar entonces la oportunidad que tenemos y nos ofrece la vida para hacerlo bien.
ResponderEliminarBesos